Híceme enferma por ser visitada, que si me muriera, quedárame burlada.


Híceme enferma por ser visitada, que si me muriera, quedárame burlada.
Así, por cierto, ha ocurrido alguna vez, como aquella en que unos juerguistas, buscando escarnecer la fama de santidad del padre Rubio, le condujeron con engaño hasta un prostíbulo, mas apenas pisado el umbral, el padre se detuvo en seco y dijo, consternado: «¿Por qué habéis tardado tanto en llamarme? Vuestro amigo acaba de morir.».

Diccionario de dichos y refranes. 2000.